¿Y el poder de las palabras?

Todas y cada una de las palabras que utilizamos para expresarnos importan y mucho!

No sólo son un reflejo de nuestra educación, de nuestra forma de pensar o de nuestro estado de ánimo, también lo son de nuestra FORMA DE ENCARAR el mundo y lo que nos ocurre en él.

Cuando decimos “Lo que haces, me duele” estamos haciendo responsable a las otras personas de nuestros sentimientos y de nuestro bienestar… y poco podemos hacer nosotros para cambiarlo.

Cuando decimos “No soy capaz de cumplir este objetivo” estamos fomentado el efecto Pigmalión, o lo que se conoce como profecía autocumplida, y nos estamos limitando a nosotros mismos.

Cuando decimos mirando al pasado “No he sabido disfrutar de mi vida como me hubiera gustado…”, deberíamos ser capaces de añadir un complemento al final “…hasta ahora”. Y con ello, sin ser conscientes de ello, abrimos una puerta, una posibilidad…

Lo que decimos no es más que un reflejo de lo que pensamos, y de la manera en que nos regimos en el mundo…

Como decía el gran doctor Christian Barnard:

“Si piensas que estas vencido lo estas.

Si piensas que no te atreves, no lo harás;

Si piensas que te gustaría ganar pero que no puedes, no lo lograrás;

Si piensas que perderás, ya has perdido.

Piensa en grande y tus hechos crecerán;

Piensa en pequeño y quedarás atrás,

Piensa que puedes y podrás.

Todo esta en el estado mental”

Hay, sin duda, una relación muy estrecha entre lo que pensamos (y sentimos) y lo que decimos, y una relación causa efecto que es bidireccional.

Si conseguimos cambiar la forma en que decimos las cosas, si cambiamos nuestros hábitos y nuestras expresiones, podremos cambiar nuestros pensamientos y aumentar nuestras capacidades.

Desde estas páginas os invito a:

  • Cada vez que digas que has desperdiciado oportunidades, puedes añadir al final de la frase un “…hasta ahora”
  • Cada vez que alguien no cumpla con tus expectativas, también lo puedes verbalizar así: “He elegido sentirme dolido al ver cómo se ha comportado. Me lo permito el tiempo que me plazca y lo aprovecho para aprender hasta que elija de nuevo disfrutar!”
  • Cada vez que tengas ganas de decir “Siempre me sale todo mal” o “Todos los amigos me fallan”, puedes quizás decir “Esta vez me salido mal” o “Algunos amigos fallan algunas veces”

Parecen pequeños cambios, pero generan distintas estructuras mentales a poco que seamos capaces de repetirlos y cambiar el enfoque…