De repente todo se vuelve tan simple…

Hace unos meses me enviaron este texto por Whatsapp…
Parecía uno más de los que regularmente te llegan a través de uno u otro contacto.
Un texto de esos que lees (o no) porque es breve, y que ocupan tu mente no más de unos minutos.
Pero esta vez, no, esta vez, permanece.

Físicamente, porque decido imprimirlo en un folio y colocarlo en un lugar visible de la casa para recordarlo, para tenerlo presente.

Las necesidades que nos vamos creando pueden desaparecer, te das cuenta de lo que realmente “NECESITAS” no lo que crees que necesitas o la sociedad y tu entorno te transmiten. Qué bien se vive sin publicidad de TV, o mejor, qué biene se vive cuando no permites que la publicidad te influya!

Las opiniones de los demás son realmente de los demás, incluso si son sobre nosotros, no importa.
En la parte alta de la pirámide de Maslow está la necesidad de PERTENENCIA, de ser aceptado y reconocido, y con ese objetivo nos dejamos influir por las opiniones de los demás. Y es que formamos parte de algo más grande que nosotros mismos, pero perdemos la esencia que nos identifica y nos da valor si nos sumergimos en la marea y perdemos de vista nuestro destino y nuestra forma de hacer las cosas.
Podemos ser “ecológicos” en nuestras acciones y decisiones, teniendo en cuenta a nuestro entorno, y valorando esas opciones que otros nos dan, por supuesto, para tomar nuestra propia decisión de forma más sabia y consciente.
Casi seguro que conseguimos estar más satisfechos con nosotros mismos y seremos más coherentes con las decisiones tomadas!

Abandonamos las certezas porque ya no estamos seguros de nada.